miércoles, 23 de diciembre de 2015

Ya es Navidad

Mei Blazquez | 2015
Un año más es Navidad. Hace ya tiempo que hay ambiente navideño en las calles. La Navidad mueve a mucha gente. En la ciudad existe el movimiento con fuerza. Y que duda cabe que el movimiento es vida, siempre que hay movimiento hay vida.

En "experiencias de un terapeuta" hablaba del sufrimiento. No es que en Navidad desaparezca el sufrimiento, al contrario hay muchas personas que sufren más en Navidad. Eso lo sabemos muy bien los terapeutas ya que, por estas fechas, aumentan las consultas.

Sin embargo, la vida empuja por ser vivida. El sufrimiento no tiene la última palabra, es la vida la que acaba triunfando. La vida que empuja para ser vivida, vivida en plenitud.

Por eso,
  • Si somos capaces de seguir soñando
  • Si mantenamos la certeza de que somos fuertes y luchadores
  • Si resurgimos de las caídas y los abatimientos
  • Si sabemos ver en lo pequeño, lo grande
  • Si somos lo suficientemente abiertos y expansivos para ver lo bueno del otro
  • Si no nos encerramos en nosotros mismos y nos abrimos a la vida
Y lo que es más,
  • Si somos capaces de entender y comprender que la vida merece la pena, pero que es necesario  ahondar en ella, tocar fondo, conocerla en toda su riqueza y miseria, escucharla, amarla
  • Si somos capaces de entender que los seres que amamos se tienen que ir un día pero que en verdad nunca se van
  • Si no pretendemos anular nada de la realidad por triste, aburrida y hasta simple que pueda llegar a ser en determinados momentos
  • Si somos capaces de mirar con ojos enamorados todo aquello que nos parece feo, negativo, odioso
Entonces, estamos celebrando la NAVIDAD. Y lo que es más importante: entonces la Navidad no es ningún invento, sino que existe de verdad.

Un año mas quiero felicitar estas fechas emotivas y entrañables que empujan a la vida para que esta se realice a todos aquellos que abrís vuestra alma y se encuentra con la mía. No hay relación más bella que dos almas en pleno encuentro. Porque habéis sufrido sabéis muy bien de lo que hablo. Porque habéis experimentado que el dolor y el sufrimiento no tienen la última palabra. La vida gana.

También deseo felicitar con todo mi corazón a mis queridos alumnos. Nos veremos pronto. Pero ahora vivir y celebrar, En especial a esos alumnos que estais fuera de vuestros hogares.

Por supuesto no puedo dejar de mencionar a mi querido grupo Pira2. Los más cuerdos del mundo. Personas atrevidas, valientes, inquietas, inteligentes, profundas. Que buscan y encuentran y que, por supuesto, saben muy bien de lo que hablo. Hemos hecho un largo y bonito camino. Y seguiremos caminando.

En estos últimos meses ha entrado en mi vida Ana, a la que deseo felicitar de todo corazón. Ana, eres una mujer preciosa, si,... preciosa y no voy a especificar si por dentro o por fuera, como suele hacerse. Simple y llanamente eres preciosa. Mi querida científica, la vida, el mundo... te abrirá los brazos.

Y no me quiero olvidar de mi querido Dioni que me localizaste en las redes. Pero hace tiempo que no sé de tí. Un fuerte beso.

Y para el mundo entero: FELIZ NAVIDAD

jueves, 8 de octubre de 2015

Experiencias de una terapeuta IV

Noelia Blázquez | 2015
Toda terapeuta está en contacto con el sufrimiento y con el dolor. Y sabemos que el que sufre no puede esperar. El dolor y el sufrimiento son cosas muy diferentes que no conviene confundir. En verdad quien lo padece lo diferencia muy bien. El dolor se puede soportar y sobrellevar; el sufrimiento, no.

El sufrimiento hace que el alma duela tanto que en ocasiones la vida se hace invivible. Muchos suicidios son consecuencia de este sufrimiento. Cuando vivir es insoportable la muerte es la liberación.  En una ocasión un paciente que luchaba con todas sus fuerzas por salir de la depresión profunda, donde el sufrimiento le era insoportable, me dijo: Hace años tuve un accidente de coche terrible que me tuvo un mes en la UCI. Me costó mucho salir adelante, pero el sufrimiento que tengo ahora es muchísimo mayor que el que tuve entonces. El Dr. Viktor Emil Frankl, que experimento uno de los mas grandes sufrimientos en el campo de concentración de Auschwitz, nos cuenta que pudo sobrevivir y aguantar porque encontró un sentido al sufrimiento. Pensó que ese sufrimiento le debía servir para algo, que no podía acabar así. Tenía que tener un sentido. Tras su liberación, reflexionó sobre ello y acabó desarrollando la logoterapia o terapia de sentido. Sin embargo no es fácil llegar a este punto, porque la principal caractérista del sufrimiento es la que anula  precisamente el sentido de vida. Pero en este capítulo de experiencias IV no es de lo que quiero hablar. Este tema del sufrimiento real, ese que el hombre no elige y sin embargo le viene dado, y del que quiere salir porque es vivir el infierno y no puede, lo dejo para el siguiente capítulo. Hoy quiero hablar de un tipo de sufrimiento muy pero que muy común y que sin darnos cuenta nos lo fomentamos nosotros mismos. Lo llamo sufrimientos inútiles.

Estamos cargados de ellos y sufrimos mucho. Condiciona toda nuestra vida, nos generan infelicidad constante, nos inhiben y paralizan la vida, nos condicionan y atan y los únicos que podemos liberarnos de ellos somos nosotros mismos. El origen de estos sufrimientos inútiles fundamentalmente son lo que denomino como necesidades innecesarias y que son creadas y fomentadas por nosotros mismos.  Que como seres humanos somos necesitados, no cabe la menor duda. Tenemos necesidades básicas muy necesarias para la vida y, desde un punto de vista más psicológico, existen tres necesidades importantes y necesarias: la necesidad afectiva, la necesidad de sentido y la necesidad de sentirse alguien. Las únicas que toda persona necesita para una vida realizada, armónica y equilibrada.

Pero nos cargamos de otras muchas innecesarias que originan los sufrimientos inútiles. En mi experiencia profesional no hay un sólo día en el que constate esta realidad. Estas necesidades son:

  • La necesidad de reconocimiento y aprobación constante que sumergen a la persona en un vivir dependiente de la imagen. Esa necesidad constante de agradar a todo el mundo .
  • La  necesidad de constante aplauso social que en múltiples ocasiones nos empujan a vender lo mejor de nosotros mismos.
  • La necesidad de perfección. El afán perfeccionista de ser el más inteligente, el más capaz y hábil, el mejor preparado etc... es una causa de sufrimiento inútil grandísimo.
  • La necesidad excesiva del otro, o necesidad afectiva que ahoga la autonomía personal y nos mantiene en un apego absurdo que impide nuestra propia madurez y autoderminación.
  • La necesidad consumista y materialista que nos engaña y atrapa en la convicción de ser más en la medida de lo que se posee.
Hay tantas necesidades innecesarias como capaces somos de crearlas. En defintiva: desear una vida libre, audeterminativa, con el gran privilegio de sabernos capaces de tener morada propia nos permite caminar hacía lo más dificil pero necesario: "Ser uno mismo".

Amigos mios, un día aprendí que todo es mucho más sencillo y fácil. Gracias a todos por existir.

Os brindo este video que os gustará. Os ayudará a poner "copita de poesía a la vida".


lunes, 10 de agosto de 2015

Tocando el cielo

Teresa & Noelia | Panticosa, 2015
Queridos lectores:
En los últimos escritos hablo de experiencias como terapeuta y persona. Es en el último donde hablé de lo que implica saber poner una "copita de poesia a la vida". Quiero compartir con todos vosotros una experiencia muy reciente, llena de magia, emotividad, espiritualidad y sentido, tremendamente enriquecedora. Toda una copita de poesia que ha hecho que toque el cielo.

Del 28 de julio al 2 de agosto he acompañado a mi hija a Panticosa, pirineo Aragones. Mi hija mayor realizaba allí una master class nada menos que con la gran Teresa Berganza.

Acompañé a mi hija por doble motivo:
  • Para ella era un sueño hecho realidad. No se creía que habia sido seleccionada, no podía imaginar que iba  conocer a su mayor mito. Ella, que es una muchacha solvente y con grandes recursos, se encontraba baja físicamente y la emoción de encontrarse con Teresa la tenía desbordada.
  • Yo también necesitaba descansar y desconectar y què mejor que retirarme unos días a este paraje bello y sereno donde tenía un hermoso Spa con aguas termales que no me iban a venir mal. De esta manera mataba dos pájaros de un tiro: apoyaba a mi hija y descansaba. Y, por supuesto, yo también soñaba  con el encuentro con Teresa.
El sitio es ideal. Muy recomendable a quien no lo conozca. En pleno contacto con la naturaleza, entre montes que tocan el cielo. Pero lo que realmente hizo que tocaramos el cielo fue el festival Panticosa: "tocando el cielo". Una semana de múltiples actividades musicales. Jóvenes con sus instrumentos, grandes profesionales del mundo actuando. Y, la gran Teresa, impartiendo cuatro horas diarias de clases ininterrumpidas, volcada, entregada a sus ocho alumnos y alumnas. Seis chicas y dos chicos. Impactaba su entrega, su vitalidad, su energía. A sus 82 años es una mujer bellísima!. Su interior está en consonancia con su exterior: derrocha energía, sabiduría, entrega y generosidad. Pero, lo que la eleva a la categoria de "gran diva", es su sencillez y su humanidad. Su gran carrera profesional, cargada de grandes experiencias de vida y en contacto con el mundo entero la han hecho así: sencilla, cercana, amorosa, amante de la vida, donada y entregada.

Mi hija estaba en éxtasis. Y, sigue en éxtasis. Y yo agradezco a Teresa que a estos jóvenes que empiezan en esta profesión, cargada de disciplina y trabajo, sea un referente como persona que vive desde abajo. En su día dijo: "cantar es un acto de amor" y eso es Teresa y porque ha amado y ama es por lo que creo que ha cantado tan sumamente bien. Su musicalidad es única. Teresa no estaba sóla. Le acompañaba su familia. Y ahí se reflejaba también lo que es Teresa. Su familia tiene y trasmite los mismos valores que Teresa. Su hija Cecilia Berganza, gran soprano, abrió con una hermosa gala la semana y su sencillez y humanidad es algo que al parecer lleva en su genética o, mejor dicho, en el habitat en el que se ha cultivado y desarrollado.

Me he pasado la vida intentando hallar el potencial de la persona y contribuyendo a la realización del mismo. Siempre me ha preocupado la vida truncada, lo que uno puede llegar a ser desde lo que en verdad es y tiene. La felicidad anda por ahí. Lo que jamás creí que una de mis hijas me dijera un día: deseo cantar. Hoy canta y es feliz y sabe muy bien de las dificultades y dureza de su profesión pero desea cantar porque - como dice Teresa - "cantar es un acto de amor".

Gracias Teresa.

sábado, 4 de julio de 2015

Copita de poesia

Ziga Baztan (Nafarroa/Navarra) | mayo, 2015
Quedamos que describiría y explicaría en qué consiste, a mi modo de ver, "saber poner la copita de poesia a la vida". Eso que llamamos realidad, es necesario. Los psicólogos nos pasamos la vida intentando ajustar a la persona a la realidad, siempre en constante demanda de que presten atención a la realidad y que la sepan leer, que eviten distorsionarla y, mucho menos, salirse de ella.

Sin embargo existen muchas personalidades para las que la realidad les resulta carente de sentido, aburrida. En definitiva, algo que ofrece poco. A estas personas me cuesta mucho esfuerzo ayudarles a que vivan desde la realidad todo ese potencial peculiar de ser. Y, es que estoy de acuerdo con el pensamiento de que la realidad, por necesaria que sea, es aburrida, no gusta y realmente ofrece poco.

Y es que no se puede vivir bajo la constante protesta e insatisfacción de la realidad. Pero sí se debe ser consciente de lo pobre que es y de lo fácil que es dejarse llevar por "la masa" que arrastra y anula.
Un cierto porcentaje de crítica y reflexión es necesaria para mantenernos, en la medida de lo posible, libres y autodeterminativos. Porque ¿realmente, a quién gusta la realidad?, ¿quién la acepta tal y como es?. Perdónenme ustedes pero en esta cuestión no entran los mediocres y los tontos. A estos les da igual: "donde va la gente va Vicente".

En una ocasión un joven, adentrado en la carrera, acudió a mi consulta. Recuerdo con gran cariño cuando, en su honesta expresión de lo que sentía y le ocurría, me expresaba lo mucho que le gustaría saber lo que habría en esas mentes que tanta filosofía de vida habían transmitido como eran Platón, Aristóteles, Socrates, etc... Su expresión era: ¿Cómo serían esas mentes, qué habría en ellas?.

Alguien puede creer que pensando así uno acaba loco. O otros puedan pensar que lo único que hace es encubrir otras necesidades y sale por peteneras. Pues no, señor. Ni ha acabado loco, ni por peteneras. Hoy es un hombre inteligente, feliz y aportando grandes alternativas de vida. Un hombre profundo. Y sobre todo, un hombre sencillo y humilde, pero gran intelectual. A personalidades de este tipo la realidad se les queda corta. Así es como yo empezé a hablar de la copita de poesía. De saber poner esa copita a la vida. No tengo una receta concreta. Cada uno tendrá que saber encontrar su copita de poesía. Pero hablo de ella así:

La copita de poesía consiste en poner ese punto a las cosas que las hagan menos amargas, más fáciles y llevaderas, lo que da sentido al aburrimiento y que nos ilumina y nos hace sonreir.

Podriamos pensar en el buen humor. O, de ese espacio reservado para mi descanso personal donde me permito perder - que es ganar - tiempo. O de esa realización de pequeñas cosas que dan motivo de vida. Pasear contemplativamente, leer ese libro que siempre tengo pendiente. Premiarme con una buena comida en reunión con los que quiero y me apetece. Atreverme a soñar lo imposible. Comprarme un pequeño capricho. Potenciar una afición. Atreverme a ser plenamente yo mismo. Reirme de mis errores o debilidades consciente de ellas. Permitirme pequeñas manías. Gozar de mi ser libre.

Existen tantas copitas de poesia como personas hay. Sólo tenemos que descubrir y realizar la propia. Descubriremos que se vive mucho mejor y que ayuda a aceptar la realidad tal y como es pero no a dejarte enganchar por ella sino que la enriqueceremos y ampliaremos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Experiencias de una terapeuta III

De camino a Orbaneja del Castillo | Burgos, 2015
Hola a todos. Y disculpas a todos los que me seguis por mi tardanza. Algunos me lo recordais y me invitais a que no deje de escribir. Gracias a todos. Seguimos. Pero antes deciros que las experiencias que describa unas veces son recientes y otras son pasadas. Hay que tener en cuenta que son muchos los años de ejercicio profesional.

Hablando de tiempo de ejercicio profesional. Tengo que decir que al llevar muchos años soy testigo muy vivo de los cambios generacionales, sociales, políticos, técnicos. Muchas son las cosas que han cambiado y muchas son las consecuencias en las personas. Unas para bien y otras no. Por ejemplo,  la enfermedad del estado de ánimo, depresión, es algo que existe desde que el hombe es hombre. Pero, que hoy sea la enfermedad más común y que siga aumentando, nos lleva a preguntarnos el porqué. O, el índice tan grande de ansiedad. Tengamos por seguro de que cada mañana salimos a la calle y vemos el fluir de la vida, gente que transita en dirección  sus trabajos, que de cada 10 personas que vemos, por lo menos 5 han tomado su ansiolítico antes de salir de casa.

Está claro que el tipo de vida ha cambiado mucho. Estamos estresados. Corremos. Nos falta tiempo. Hoy hay que ser competente, muy compentente y, además... tenemos familia. Hay que llegar a todo. Vivimos muy deprisa y demasiado entretenidos. Y no somos conscientes de que se van quedando trocitos de nosotros mismos en el camino. Sí, yo creo que nos dejamos robar lo mejor de nosotros mismos. Hay empresas que roban el alma a sus trabajadores. Y éstos no pueden quejarse ni siquiera pararse a tomar conciencia de ello porque no están los tiempos para semejantes labores. Entonces sólo cabe aguantar como sea.

Cuando yo comienzo a ejecer se vive con menos es verdad pero también se generaba menor estres. El tipo de sociedad era mucho más homogénea. La técnica no estaba tan avanzada. Y, como siempre, todo avance y progresismo tiene repercusiones buenas pero, con un precio. Casi siempre tiene un precio si nos adaptamos sin ápice de crítica y reflexión personal.

Un día, leí un anónimo que decía: "si no encuentras la realidad allí donde estás, ¿dónde esperas encontrarla?". Y, es verdad. Si quieres vivir en equilibrio hay que detectar bien la realidad y aceptarla de forma adaptativa, de no ser así uno puede acabar como "las maracas de Machín" o tiene que "irse al monte con las cabras". Los psicólogos tenemos que ayudar a que nuestros pacientes descubran la realidad y se adapten a ella. Es el primer principio. La personlidad neurótica distorsiona la realidad y el psicótico se aisla de ella, ni siquiera la distorsiona, no la ve y se fabrica una. Sí, hallar la realidad es necesario pero la paradoja es cuando esa realidad no te ofrece nada o muy poco, o cuando lo que te ofrece no te gusta.

En varios ocasiones me ha tocado ayudar a personas muy ricas en capacidades tanto aptitudinales como actitudinales. Me refiero a personalidades muy diferentes, lo que socialmente se podría considerar excéntricas. Pero a mi me parecian maravillosas, precisamente por su diferencia y de un potencial elevadísimo. Me refiero a escritores, pintores, investigadores, poetas, ...

Ante ellos, la simple realidad es muy pobre, no les dice nada, se aburren. Y es que cuando no puedes proyectar y plasmar en la cotidianidad todo aquello que vives, sientes, piensas y ves, la angustia puede ser muy grande. Y se corre el peligro de elevarse tanto a través del pensamiento que te aisla de la realidad. Volver a bajar después es dificil, eso si no acabas estrellado contra el suelo o la pared.

Pero para mi ha sido precioso que me hayan hecho partícipes de tanta riqueza intelectual y espiritual. Tuve que aprender a enseñarles de forma muy creativa a "poner la copita de poesía a la vida" o mejor dicho a la realidad, simple, sosa, aburrida y, a veces, ...tocapelotas.

De esta copita de poesia hablaré en el siguiente escrito porque merece la pena. Es lindo.