jueves, 27 de marzo de 2014

La felicidad humana

Arribes del Duero | 2011
A lo largo de mi ejercicio  profesional he hecho miles de veces la siguiente pregunta: ¿qué deseas en la vida?. No ha habido un sólo ser humano, una sola persona, que lo primero que haya respondido no sea: "quiero ser feliz". Y, a partir de aquí, comienzan a describir otras aspiraciones de carácter profesional, familiar, relacional, etc., que pueden estar relacionadas con el deseo de felicidad pero que no necesariamente se vinculan con la felicidad.

Así es, la respuesta es inmediata a la pregunta: ser feliz.

Esto hace pensar que parece que estamos llamados a vivir plena y felizmente. Ahora bien habría que aclarar lo que uno necesita para ser feliz. Pero intuyo por la forma de responder que cuando se dice quiero ser feliz se piensa en no tener sufrimiento, que no se produzca nada anómalo que altere el estar bien, contento y feliz. Se aspira y desea el ser feliz, no se concreta a priori lo que se necesita para ser feliz. La felicidad aparece como independiente de lo que se posea o consiga. Es decir: independientemente de lo que se pueda llegar a ser o tener, lo que se quiere por encima de todo es ser feliz. Se busca y se añora la felicidad. ¿Se puede realmente definir la felicidad?, ¿se necesita algo especial para ser feliz?. Yo utilizo a diario mucho la expresión: sé feliz.

Cuando mis hijas eran pequeñitas, las llevaba todas las mañanas al colegio. Esta etapa fue preciosa. Cantábamos en el coche y les hacia contemplar el cielo. sobre todo cuando estaba despejado y el cielo estaba lindo de verdad. Les decía mirad: hoy el cielo nos envía una señal y quiere decir que hoy seáis muy felices en el colegio. Esto se repetía con frecuencia. Así de contentas entraban en el cole, ya desde sus 3 añitos. Pero mis hijas pronto entendieron que en ese deseo incluía lo bueno que aconteciera y las dificultades también y con todo ser feliz.

La tradición latina habla de felicitas y beatitude. En Alemania, por ejemplo, se distingue entre "ser feliz" y "ser bien aventurado". Me gusta esta distinción. Porque ser feliz a mi modo de ver no es un mero nivel de gratificación en general con uno mismo y con la vida, ser feliz no es sólo satisfacer necesidades. Es eso, pero mucho mas.

La felicidad la alcanza de verdad quien ha sabido tomar la realidad de la vida y ha aprendido a leerla de otra manera. En esta lectura  aprendió a saborearla y olerla  de forma diferente. El agri-dulce es un sabor y con un olor también agradable.

La felicidad implica la libertad de ser. Implica eliminar todo deseo y alcanzarlo todo porque no se ha deseado, implica saber poner "una copita de poesía" a la vida, a la realidad. Implica esperar contra toda esperanza. Implica quietud, paz interior, estabilidad emocional y deseo de vida. La felicidad implica y demanda la reconciliación con todo y consigo mismo.

Para ser feliz es conveniente cultivar:
  • Abrirse a la vida, a la que tú haces y a la vida que te hace.
  • No tengas miedo. El miedo es una ideación pero no es real. No temas a tu mente. Conócela.
  • El fracaso, la frustración o el desengaño afectivo, ni las carencias pueden determinar tu vida.
  • Si creíste en el amor, sigue amando, no te pares, no seas gato escaldado.
  • No te recuerdes tanto lo mal que estás, o las contrariedades de la vida. Sé paciente, el viento volverá a soplar a tu favor.
  • Aprende con tu propia experiencia a sacar lo verdaderamente esencial de la vida y practicalo. No pierdas el tiempo ni tu energía en aquello que no merece la pena.
  • No se te olvide nunca ser tú mismo. Y no dejes que la vida te arrebate lo mejor de ti mismo.
  • Con esto y con mucho más , empezarás a saborear la auténtica felicidad.

Un saludo muy cordial a mis queridos lectores y lectoras. Gracias

domingo, 23 de febrero de 2014

La soledad no elegida

Bariloche | 2006
 Existen unas realidades que denomino como "cuestiones existenciales de fondo". Estas son: la enfermedad, la limitación humana, la muerte, el desgarro afectivo, la soledad.

En ocasiones estas realidades existenciales hacen que "duela el alma". Sí, el alma duele y duele tanto a veces que no se puede soportar. Esto lo saben muy bien muchos de mis pacientes a los que he tenido el priviligio de acompañar en el proceso de sufrimiento. La expresión "duele el alma" la he aprendido de quien han padecido dicho sufrimiento. Es impensable que el alma pueda doler pero es verdad, el dolor nace de lo mas profundo del ser, nace de las entrañas y es agonizante. Por eso se puede decir: ¿qué sabe el que no ha sufrido?.

Hoy, a petición de una gran mujer a la que quiero mucho voy a hablar de la soledad no elegida. La soledad no elegida es la causante de que haya personas que creen que no son dignas de ser amadas, tenidas en cuenta o deseadas.

Desde que nacemos hasta que morimos buscamos al otro como medio de realización y complementación a nuestro ser. Nos pasamos media vida buscando ser amados, aceptados, reconocidos, tenidos en cuenta. Todo ello, de alguna manera, nos dice que no nacimos para estar sólos, que somos seres necesitados del otro. Y verdad es, que no hay nada mas gratificante, pleno y satisfactorio que el encuentro humano, la libertad de ser uno mismo en el otro. Nadie puede vivir sólo, todos necesitamos del otro. La autonomia personal también es limitada.

Pero, cuando la persona esta en plenas facultades no teme tanto esta soledad porque de alguna manera mira al futuro con esperanza y su deseo del otro no tiene las connotaciones del no valerse por sí misma. Esta realidad se va dando cuando la persona comienza a tener una edad determinada, cuando las fuerzas disminuyen y los años comienzan a tener su peso y generar sus goteras. Es en esta etapa cuando además se puede llegar a percibir o experimentar que ya no le importas a nadie. Este es el sentimiento de muchas personas mayores: "nosotros los viejos, - dicen - no interesamos a nadie".

Pués bien. No puedo abordar en un pequeño escrito todas las situaciones de esta soledad no elegida, pero sí puedo decir que nadie está sólo mientras tenga una soledad compartida. Esto viene a decir que sí puede ser que experimentemos que ya no se cuenta tanto con nosotros, que muchos se fueron y a otros no les interesamos. Pero debemos considerar que tu soledad compartida es sentir la presencia interior de todo lo bueno que hiciste, de lo mucho que amaste, de las muchas personas que ocuparon un lugar importante en tu vida, de tu propia compañia, de tu saber ser y hacer, de tu deseo de vida, de tus ganas de seguir amando, de tu propia reconciliacion con todo y con todos, de tu propia verdad. En definitiva la soledad compartida con todo lo que eres y tienes te moverán a seguir viva, activa, esperanzada, abierta al otro, al deso de comunicación. Porque llegar a salir de uno mismo para abrirse a la relación - comunicación te mantiene en el espíritu activo y con el deseo de seguir viviendo cada momento de la vida. Tengamos en cuenta que sólo existe el presente y en la medida en que se vive este presente hay un futuro. El pasado fue, se vivió y sirve para mantener nuestra identidad en la historia. Porque nadie hay sin historia, el pasado es eso: vida vivida, ahora toca el presente. Así que lo que puede hacerse es que esa soledad no elegida no ahogue "al alma hasta dolerle". Esto es, vivir intensamente cada momento, por pequeño que sea, y abiertos a la vida, viviendo más hacia fuera que enrocados en nosotros mismos. En definitiva: desplegarse, desinstalarse, lanzarse.

Y sin dejar de recordar que, a veces, la soledad elegida nos mete en un camino muy angosto pero con la esperanza de que al final hay un frondoso jardín. No hay que temer, el miedo nos hace muy débiles e inseguros y además el miedo no existe, es una ideación.

Pensemos que, en definitiva, el reto de la vida en cuestiones existenciales siempre nos conduce a hacer de "la caida, vuelo".

miércoles, 15 de enero de 2014

El Milagro de la Palabra

Graffiti / Gijón, 2013
De todos es sabido que la palabra es el medio más rico de la comunicación. Si, también está la comunicación no verbal, tan importante como la verbal y que la complementa. Ahora bien, la palabra encierra un concepto, un sentimiento, una vivencia, una experiencia, una idea,...; aunque nunca es capáz de expresar todo lo que se quiere y desea comunicar, lo que se vive. Por eso es tan necesario pensarla bien, encontrar la adecuada, la que responda lo más exactamente a lo que se desea expresar o cumunicar.

En este sentido "La Palabra", siempre se queda corta.

Cuando comenzé a ejercer como terapeuta clínico,  con todo el énfasis de la joven que desea hallar el porqué de la conducta humana y así acceder a la comprensión del alma o psique, lo hice con toda la ortodoxia posible. Pegada al método y técnica para no cometer error alguno. Pronto descubrí que mucho más importante que llevar a rajatabla el método era lograr dar con esa palabra: la exacta, la correcta. Aquella que hiciera que el paciente dijera: "Eureka", lo ví, lo hallé, caí en la cuenta, desperté a la consciencia.

Esto es lo que entiendo como El Milagro de la Palabra. Porque la palabra y todo ese intercambio que se obtiene con ella, aproxima a los interlocutores en dimensiones más profundas hasta hallar el centro y punto alfa del proceso terapeútico.

A otros niveles, no por ello menos significativos, experimentamos que muchas veces esa palabra oportuna y necesaria ha salvado importantes situaciones de nuestra vida. Es el caso de ese: hola ¿que tal estás? ¿qué alegría me has dado al verte?, tranquila, o todo se arreglará.  Esa palabra amable, consoladora, tranquilizadora, exigente también, afirmativa, confrontadora, ....

Ahora bien para que la palabra tenga efectos positivos ha de ir cargada de verdad, de componente afectivo, de autenticidad emocional. Por lo que hemos de invitar a todos aquellos que tienen dificultad de expresarse a traves de la palabra a que hagan esfuerzo por experimentar el poder sanador de la misma. Que no tengan miedo a la palabra, ya que la palabra no te desnuda por dentro (esta sensación la tienen muchas personas, miedo a mostrarse, a ser vistos). Al contrario, lo que verdaderamente te desnuda interiormente es la incomunicación, el retraimiento, el silencio negativo que aisla. A través de la palabra fluimos, nos abrimos y el alma se expansiona.

Por ello, cuidemos la palabra y cultivemosla porque una palabra que yo aquí señalo como sanadora y milagrosa también se puede convertir en tortura, dolor y alienación. Conviene usar la palabra, pero usándola bien. Tengamos muy presente que toda palabra tiene su contrario. No existe una sola palabra que no tenga su contrario: Felicidad Vs. Infelicidad, Amor Vs. Odio, Bien Vs. Mal, ...

No obstante, ánimo mis queridos lectores!. Experimentad el milagro de la palabra.






martes, 24 de diciembre de 2013

Tomemos la Navidad en serio

Santuario de Arantzazu, vidrieras/abril,2013
Un año más nos encontramos en Navidad. Hay mucha gente - cada vez más - que odia estas fechas. Otros, aprovechan para pasar unas vacaciones huyendo de la Navidad. Muchos otros siguen la tradición: fiestas para reunirse con la familia, comprar lotería y esperar que toque con ilusión, consumir mucho más, hacer regalos, comer mucho y, a ser, posible bueno, ...eso es la tradición.

Cierto que el ambiente navideño invita a estar contentos, alegres y felices. Es algo entrañable y deseamos el bien a todo el mundo. Estamos más contentos. La ciudad se viste de luz y color. Pero, la Navidad, precisamente por ser fiestas emotivas y entrañables, despierta también el recuerdo, el dolor de la pérdida; aviva las penas y las frustraciones.

¿Cómo celebrar la Navidad si no hay para comer diariamente?, ¿cómo celebrar la Navidad cuando me faltan personas que amaba mucho?, ... Las personas que están en momentos díficiles de su vida no desean la Navidad. Es por lo que yo en estas fechas trabajo más. Hay quien me pide sesión el mismo día de nochebuena porque dicen que así aguantan mejor.

El otro día subía en el ascensor con un vecino - que, por cierto, es una persona muy agradable - mientras él subía algunas sillas al trastero. Y, le hago un comentario: "...qué, ¿preparando los encuentros famiares?" y me responde: "si". A continuación me dice: "ya sabes lo que nos decimos entre los compañeros en el trabajo: ¿qué tal, ...has estado en Navidad o en familia?". Ésta, es la broma que se gastan.

Es verdad, la tradición dice que la familia debe reunirse y, muchas veces, sólo es para reñir y discutir. En la segunda copa de cava ya empiezan los reproches, se abre la caja de pandora y se saca todo lo reprimido. Sí, es triste que por mera tradición, convirtamos estas fechas en sufrimiento y en desencuentro. En más de una ocasión he recomendado a pacientes que no se junten, que se llamen por teléfono y se deseen lo mejor. Sí, esto es así.

Otra cosa sería si nos tomasemos la Navidad en serio. Esto significaría que no se celebra porque hay una tradición sino porque realmente vivimos todo lo que implica la Navidad: momento del año en el que hacemos una apuesta sincera de verdad y de buenos deseos. En definitiva captamos el mensaje Navideño para ajustar dimensiones de nuestra persona que se han quedado ocultas, perdidas, o desviadas.

Las navidades tienen un contenido totalmente religioso. El creyente siente y vive el nacimiento de Dios, ese Dios que quiso hacerse hombre y mostrarse,... rebajándose. Ese Dios que quiso nacer y morir al igual que toda Persona. ¿Somos conscientes de lo que es esto?, ¿somos conscientes de que esto es de locos, porque... es locura de amor?. Sí, la Navidad tomada en serio es experimentar que Dios amó de tal manera que sólo puede llamarse: locura de amor.

¿Puede uno creerse esto?. Desde la razón es dificil. Pero hasta los ciéntificos y estudiosos de la mente, no pueden dar respuesta a este misterio y lo que hacen es enmudecer ante el mismo. No se atreven del todo a desglosar desde dónde la Persona puede llegar a creer esto como una verdad. Porque hay tales dimensiones en el ser humano que no son fáciles de explicar pero no por ello dejan de existir. Está la inteligencia espiritual. Pocos hablan de este tipo de inteligencia. Está la dimensión espiritual que no hace ningún asco a la razón aunque ciertamente no la necesita demasiado.

Pero lo que sí es cierto, es que la Persona que vive esto así no puede celebrar la Navidad como un acontecimiento meramente tradicional donde se come y se bebe y se hacen regalos. Es así porque hay otra verdad mayor.

Y con este espíritu navideño deseo de todo corazó felicitar las fiestas con mis mejores deseos a:
  • Todos mis pacientes, que sé que esta navidad va a ser más fácil y positiva. Deciros que gracias por todo lo que me dais. Me quito el sombrero ante todos vosotros y vosotras.
  • A mis alumnos de la facultad. Gracias por ser un grupo diferente que me permite hacer una docencia diferente. Gracias por vuestro interés, gracias porque no teneis prisa por acabar las clases. Sois un curso magnifico. Tanto, que acudo al aula con gran ilusión.
  • Quiero felicitar las Navidades a mi querida Blanqui. ¿Os acordáis de Blanqui?. Está fántástica. Es fantástica. Blanqui, en su enfermedad, nos ha dado mucho a todos. Nos ha dado una buena lección de fuerza, valentía, entereza, equilibrio, capacidad de sufrimiento, madurez y generosidad.
  • Y, quiero también, felicitar a mi buen amigo Kere, un hombre inteligente y bueno, un hombre que ama la vida sin hacer ruido y que siempre está ahí. Kere, tienes todos los motivos del mundo para ser un tío que presume de sus valías y, sin embargo, eres la humildad y sencillez personificada. Esto es ser Navidad. No celebrar Navidad, sino ser Navidad.
Que todos hoy más que nunca consciente de la situación social que tenemos seamos un poco Navidad. Os quiero.

Y, no podía olvidarme de Dioni, que me localizó a través de los medios y que hace muchos años tuvimos una auténtica relación terapéutica. Feliz Navidad Dioni para tí y los tuyos.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Desarrollo de una personalidad triunfante

Zuia 2013 / Basque Country
Que duda cabe que toda crisis, sea de la índole que sea, nos induce a reflexionar. Las crisis desmontan, cuestionan, nos pone de alguna manera entre las cuerdas, nos confronta, nos hace replantearnos todo lo que da sentido a la vida. En definitiva, toda crisis - por dura que sea - nos brinda la oportunidad de acrisolar. Esto es: purificar, sacar a la luz lo verdaderamente bueno, digno, bello, significativo y relevante,..., cambiar.

Espero que a través de esta tremenda crisis que padecemos - indeseable, pero real - los padres y madres reflexionemos seriamente sobre lo que supone educar y formar a los hijos e hijas.

El fin de la educación no puede ser sólo el desarrollar la inteligencia, socializar intregrándole en una cultura, y capacitarle profesionalmente. La educación es eso sí pero, tan importante o más, la educación tiene que ayudar a nuestros hijos a desarrollar una "personalidad triunfante", capaz de desarrollar todas sus posibilidades como persona, tanto aptitudinales como actitudinales, que sepan elegir bien sus metas y proyecto personal, ayudarles a que lo consigan, a que sepan aprovechar todas las oportunidades de la vida y afrontar los conflictos.

Para llegar a conseguir una personalidad triunfante tendremos que ayudar a nuestros hijos e hijas a descubrirse, conocerse, experimentar en la praxis todas sus capacidades como personas que son, que se adentren en la vida y hagan experiencia propia, que su paso por la vida sea profundo y amplio. No es lo mismo tan sólo pasar por la vida que calar en la misma. Ayudarles a conseguir esa personalidad triunfante supone e implica que contribuyamos a que construyan fortaleza interior, autodominio, conocimiento propio, libertad y autoderminación, que aprendan a elaborar las frustraciones, el desengaño, los cansancios internos, soportar los sinsentidos para hallar la verdad del auténtico sentido de la vida y a que adopten la actitud creativa de saborear la vida y no la de hundirse en las contrariedades que presente.

Porque si algo es la persona es la posibilidad de seguir desarrollando posibilidades. Y, esto no es una frase mas, ni un juego de palabras. Es una de sus grandezas, algo a lo que otros llaman: reinventarse.

En definitiva la personalidad triunfante prevee las grandes verdades de la vida:
  • Que la vida está hecha para ser vivida y vivida en plenitud
  • Que es má importante amar que odiar
  • Que el sentido común es muy necesrio
  • Que no es lo mismo saber que conocer, el conocimiento requiere la experiencia propia
  • Que coger la vida en las manos nos previene del vagabundear porque nos da el norte
  • Que el sol sale para todos
  • Que nadie debe pasar hambre ni frio
  • Que no hay mayor gratificación que la que nace de ser plenamento tú mismo
  • Que también los ricos se mueren ¡sólo faltaba|
  • Que el conocimiento también es illimitado
  • Que el conocimiento de lo que supone ser persona nunca se dejará atrapar en una teoría
  • Que Dios, es. Y, que hablar de Dios, es hablar de las verdades de la vida.