miércoles, 4 de julio de 2018

El valor de la vida del otro

Mano blanca | Gasteiz, 2018
Hace tiempo que no puedo evitar  preguntarme si realmente importa mucho la vida del otro.

Es muy enriquecedor llevar muchos años de experiencia profesional. Esta realidad me ha permitido constatar los cambios sociales y generacionales. Pasamos de una época muy romántica, muy sentimental, donde ante todo se priorizaba el sentimiento por encima de todo raciocinio y lógica.

La utopía, el idealismo, el deseo de cambiar el mundo, el altruismo, la entrega, la ayuda al otro... era el "leitmotiv" de los jóvenes y no tan jóvenes. Pero se produjo un cambio que pude constatarse experiencialmente. Los nuevos jóvenes muy preparados intelectualmente criticaban a sus antecesores de sentimentalistas. Ya no se llevaba el llorar la muerte de un ser querido. Se autocontralaban las emociones e imperaba la lógica y la realidad. Comenzó la era de frases como:  "Esto es lo que hay", "le ha tocado", "la vida continua", "es su problema", "mala suerte", "que cada palo aguante su vela" y así sucesivamente. Poco  poco se fue desvirtuando todo aquello que implica empatía, vínculo, afán de bien etc...  el ego ganó protagonismo. La conversación cara a cara, el encuentro con el otro ha ido perdiendo fuerza. Hoy estamos mas en contacto que nunca pero al mismo tiempo más desvinculados también. Todo esto ha sido un largo proceso.

Existe incluso corrientes ideológicas que cuestionan mucho el valor que se ha hecho de la vida humana. Es decir hacer centro del mundo al hombre, la persona. No tengo muy claro las causas primeras, es posible que sea un cúmulo de causas pero lo que sí sé es que hoy la vida del otro importa cada vez menos. Y a esto se le denomina "deshumanización".

Quizás por eso oímos y asistimos a atrocidades cada vez mayores: Las guerras no desaparecen, los terroristas tampoco, la pobreza, la marginación, las violaciones, agresiones de todo tipo. Y no hace falta padecer una psicopatía o neuropatía o una psicosis para llegar a esta situación.

Creo que es necesario volver a la reflexión, al acto consciente de que la lluvia que cae del cielo nos pertenece a todos y que el sol sale para todos. Que nadie es suficiente para sí mismo. No cabe otra: necesitamos volver y retomar valores. Los valores son grandes hallazgos humanos. Costó lo suyo llegar ahí, a esa humanización. Fue también un gran y bello proceso. No puedo dejar de mencionar la película "En busca del fuego". En ella se refleja perfectamente la evolución más bella y humanizadora: el encuentro con el amor, de la necesidad instintiva se llegó al amor y esto fue la salvación y la posibilidad de desarrollo de pueblos y comunidades.

Desde aquí hago un llamada a madres, padres y formadores para desarrollar esa educación en valores, donde la vida del otro se vuelva a reconocer como vida propia. Donde volvamos a desvivirnos por el otro, porque amar es también desvivirse.

Socialmente, en la actualidad, ha habido una gran respuesta a la sentencia de la "manada". Gran polémica ha generado y gran protesta a la interpretación de unos jueces sobre unas leyes escritas. Estas realidades no sucederían en personas normales que tuvieran muy presente la vida del otro y la valoraran como tal. Con una educación en valores, enseñando a nuestros hijos e hijas, desde muy temprana edad, lo que moralmente es injustificable - e incluso lo que jurídicamente pudiera ser sancionable, nos estaríamos formando más para ser personas que meros sujetos. 

¿Cuándo se va a entender que la sexualidad del hombre no depende de nada ni de nadie, más que de uno mismo?. Esa idea tan antigua y desfasada de que una mujer incita con su escote o su minifalda a la sexualidad del hombre es tan ofensiva, tan mediocre, tan inculta que es un insulto a la inteligencia.
La sexualidad de una mujer no depende de la bragueta del hombre, ni la sexualidad del hombre de las exuberancias de una mujer. ¡basta ya!

lunes, 18 de diciembre de 2017

Vive la Navidad


The Basilica Cistern | Istanbul, 2014

  • Si eres de los que creen en la vida y su fuerza por ser vivida, entonces............ Es Navidad
  • Si vives la realidad sabiendo poner una "copita de poesía", entonces.............. Es Navidad
  • Si no dejas de sonreir a pesar de la adversidad, entonces................................. Es Navidad
  • Si no pierdes el deseo de amar. entonces.......................................................... Es Navidad
  • Si eres consciente de que es Navidad para todos. entonces ............................. Es Navidad
  • Si te esfuerzas en hacer la vida más fácil a los demás, entonces....................... Es Navidad
  • Si sigues creyendo en el "otro" y le sientes necesario en tu vida, entonces...... Es Navidad
  • Si eres capaz de ver todas las posibilidades que te brinda la vida. entonces..... Es Navidad
  • Si haces de la caída vuelo, entonces .................................................................. Es Navidad
  • Si llegas a vivir "mas allá del sufrimiento", entonces realmente........................ Es Navidad


De todo corazón, felicito al mundo entero. No puedo dejar de mencionar a mi familia, a mis alumnos, a mis pacientes (para ellos toda mi energía, sé que nos son fechas fáciles para ellos), pero muy especialmente quiero mencionar a mi querida Blanca (mi Blanqui) que una vez más nos ha dado un gran ejemplo de fuerza, coraje y valentía. Mujer capaz de hacer de la adversidad y sufrimiento positividad. Positividad que hace enmudecer a los que se quieren asegurar en su realismo científico.

FELIZ NAVIDAD

"el mundo se pone en pie, y la vida se viste de gala"

domingo, 5 de noviembre de 2017

Digamos adiós a Narcissus

Merzouga  | Morocco, 2017
La paciencia del terapeuta es y debe ser inmensa. Y lo es porque respeta profundamente la realidad del otro. Su momento, su circunstancia, sus lagunas, sus carencias, su dolor, etc... Por eso nunca juzga, su misión es comprender y conocer, nunca etiquetar. Cierto que necesita de la interpretación y del diagnóstico pero como herramientas para la comprensión del conflicto y conocimiento del otro. La primera parte de la terapia que es totalmente exploratoria, toca reestructurar a la persona, recomponer, y a veces - por no decir siempre - se toca el gran sufrimiento, porque la persona que necesita recomponer su vida no está exenta de sufrimiento. Hay heridas, hay hundimiento emocional, falta de autoestima, problemas de identidad, en definitiva se da la lucha por la búsqueda del sí mismo.

Esta búsqueda, siempre difícil, tiene un efecto milagroso:la muerte del ego. En la búsqueda profunda se toca con la verdad, se toca fondo y se conecta con lo mejor de la persona. Es por ello que, una vez buceado el fondo, el ego ya no tiene sentido y es cuando se necesita salir hacia fuera. Ese salir hacia fuera hace que se caiga en la cuenta del "otro" de la riqueza y bien que es el otro en la vida propia.

Hablaba al comienzo de la paciencia y templanza del terapeuta pero no os he dicho las muchas veces que he tenido grandes deseos de decir a mi paciente: deja de mirarte al ombligo, deja de quejarte y lamentarte, deja tu egoísmo narcisista y haz algo por los demás que te vendrá muy bien. Aunque, debo confesar que, más de una vez lo he hecho y ha dado un resultado tremendamente terapéutico. Y si lo he hecho en varias ocasiones es porque mis propios pacientes me lo han enseñado.

En una ocasión me llamaron a última hora de la tarde los familiares de un joven que yo trataba. Llevaba el día desaparecido y por fin lo encontraron ensimismado y enajenado y con indicios de autolesiones en la muñeca. La familia muy asustada me comunicaron que se ponían en viaje hacia mi consulta. Eran de otra provincia muy cercana la mía. En coche algo más de media hora. Yo tuve tiempo de sacar el historial y estudiarlo detenidamente. Una vez hecho esto tomé la decisión de arriesgar. Llegó, entró cabizbajo y muy ensimismado, con cara de enfado, y nada comunicador. Cierto que tampoco le dí mucha oportunidad, pues yo ya estaba preparada para el ataque. Y claramente le dije: ¿cuando piensas madurar?, ¿a qué juegas?, ¿qué pretendes?, ¿por qué no sales de tu narcisismo estúpido que tanto te hace sufrir y haces sufrir y te pones hacer algo de provecho por alguien?. En esta línea fue la casi hora que estuve con él. No dijo nada, absolutamente nada, de vez en cuando levantaba la cabeza que la tenía casi en el suelo y me clavaba la mirada. Cuando acabé le pregunté si quería decir algo a lo que respondió con gesto que no. Entonces le dí nueva cita y acabé. Le acompañé a la puerta y justo cuando me disponía a abrirle la puerta y salir se giró me miró profundamente con ojos vidriosos y me dijo: gracias!, de verdad gracias y me dio un beso. Cuando cerré la puerta respiré profundamente y dije: gracias Dios mio. Comprendí que ese muchacho empezaba a vivir de verdad. Comenzó su salvación. Y así fue. Seguimos en terapia bastante tiempo pero fue super-gratificante verle crecer, madurar y construir su vida positivamente. Era y es un gran intelectual y hoy ya un hombre maduro es muy feliz y jamás volvió a tener una crisis importante. Y lo que es más importante: está en el proyecto de vida que realmente desea con grandes éxitos profesionales. Vive fuera de España y jamás hemos roto el vínculo que aquella noche difícil nos unió. Hoy puedo decir que somos amigos aunque él siempre dice que primero soy su terapeuta, ..., queridos amigos esto es vivir de dentro hacia fuera.

Y quiero acabar recordando a Nietzsche cuando dijo muy celebremente: que el mejor modo de comenzar la jornada, al despertar, es reflexionar si existe la posibilidad de hacer  "el bien" al menos a un hombre.

Probemos y veamos lo que pasa. Con toda certeza sera para  bien.

jueves, 27 de julio de 2017

El terapeuta

Gorbeia | Basque Country, 2016
He comenzado mis vacaciones. Repasaba tomando un café en todo lo que ha sido y supuesto este curso. Pero sobre todo pensaba en cómo habían quedado las personas que han depositado su confianza y abierto su alma, deseaba que pasen buen verano, que puedan disfrutar. Y es que el sufrimiento no entiende de vacaciones, ni de buen tiempo. El sufrimiento no da tregua.

Sonreía mientras recordaba cómo me denominan muchos: "la psicus", "la psicomaga", "la loquera", "la psicobruja", "la psicóloga", "la terapeuta".

Todas las denominaciones me gustan porque cada una lleva el sello de cómo me viven y sienten y sobre todo de lo que implico en sus vidas.

Pero yo desde mi comienzo profesional me he identificado y reconocido como terapeuta. Siempre quise ser médico de la mente humana. Tratar la psique. Deseaba conocer los porqués de la conducta, deseaba conocer al hombre. Uf ...qué osadía más apasionante!.

Pues bien, reflexionando sobre lo que esta palabra significa para mí, quise profundizar y al volver a casa desempolvé un diccionario griego y eureka! " el que cuida de las cosas de los dioses". La palabra terapeuta tiene muchos ejemplos en la biblia: "Cuando el Señor hacía surgir jueces. El estaba con el juez y los libraba de sus enemigos (Jue, 2,18). Los israelitas ofendían a Dios con su conducta  y se veían atacados por todos los lados, ¿qué hacía el juez?... recomponer la escala de valores. Hacerles ver que el cambio se da de dentro afuera. El exterior poco puede hacer cuando no hay paz interior ni calma en el alma.

¡Qué curioso!, ...será, que ¿los jueces de Israel fueron los antecesores de los psicólogos actuales?. Lo que sí tengo claro es que el terapeuta contribuye a encontrar lo sano, lo maduro, contribuye a sanar heridas. A sacar lo mejor de uno mismo. Y a la búsqueda - siempre difícil - de uno mismo. Por eso el terapeuta es un poco profeta: sabe ir más allá de la crisis, del trastorno, del diagnóstico y en ese "ver más allá", halla lo mejor del otro. Esto es fantástico.

Feliz verano a todos.

domingo, 11 de junio de 2017

Sentir la vida, amar la vida, gozar la vida

 Penn ar Bed | Bretagne, 2016
Cuando empecé mi vida profesional con toda la pasión que encierra una joven recién terminada su carrera me marqué un reto: El terapeuta no era esa persona que ayuda a la persona a resolver sus desequilibrios, trastornos, traumas, carencias, frustraciones y sufrimiento. No, es eso... y mucho más!.

El terapeuta tiene que ayudar a que la persona saque lo mejor de sí misma, Ayudar a sacar el potencial humano que, a veces y por determinadas causas, no aflora y entonces la vida se trunca. Cuantas vidas no vividas, cuántas vidas perdidas, mal encaminadas!.



En el momento presente sigo ahí y sí, me gratifico y me hace feliz haber contribuido a sacar lo mejor de las personas, sus capacidades y actitudes buenas.

Es esta la lucha que establezco para hacer que la persona "sienta la vida", "ame la vida" y "goce de la vida", su vida. Porque no se trata de "la vida", se trata de nuestra vida, la propia, la vida singular, la personal. El psicólogo habla y cree en lo importante que es el "acto consciente" y es verdad, el hombre consciente es un hombre salvado. Pero este otro concepto de "sentir la vida" es una condición primera para que se de el acto consciente. Y sentir la vida es gozoso. En verdad por eso sufrimos, cuando no sentimos la vida, nuestra vida, cuando ya no me dice nada, estoy inerte y es cuando la tristeza se adueña de uno.

No puedo expresar lo que para mí supone ver cómo la enfermedad se adueña de la persona tragándose todo lo que implica sentir y amar la vida. Este es el caso de la depresión endógena. Aparece como el gran monstruo que se adentra en el ser entero y lo transforma en otra cosa que no se desea porque la tristeza es tan profunda que anula toda posibilidad de sentir la vida de forma gozosa y libre.

Porque soy consciente de lo que esta enfermedad encierra y lo mucho que hace padecer a la persona doy todo lo que tengo y más. Enseño  a mis pacientes a luchar con el monstruo. Sé que la enfermedad se instala en la persona robándole todo lo bueno y lucho con ellos para vencer la batalla. En estos casos la química puede ayudar, pero no es suficiente. La química nunca puede dar lo que en verdad tiene que poner la persona. La batalla se gana cuando la actitud y el deseo, comido por la enfermedad, logran emerger y se imponen a la misma. Se establece un dialogo entre el monstruo y la persona y se le dice "tú no me vas a poder" me quitas todo lo que me da vida, quieres robarme el sentir mi vida pero yo voy a poder más que tú. Así se vuelve poco a poco a sentir y a volver amar la propia vida, porque se vuelve a ella con la fuerza del deseo.