viernes, 12 de julio de 2013

Lo que necesitamos para ser felices


Zarautz, Gipuzkoa / Xabier M.
Todos hemos oido alguna vez la expresión siguiente: "no es más feliz el que más tiene sino que el que menos necesita". Cierto es que una sociedad de consumo como la nuestra nos ha educado en la creencia de que seremos más felices en la medida que tengamos más cosas. Los más inteligentes, los más competitivos, los más guapos, los que llegan a altos cargos son los triunfadores y, los que no alcanzan a tanto, son los perdedores.

El éxito está totalmente relacionado con el triunfo y los demás son los perdedores. Esta realidad ha repercutido mucho en las personas. De manera que sin casi darnos cuenta nos hemos creado una serie de necesidades innecesarias y que se han convertido en el máximo de nuestra vida. Un  máximo que se cobra su buena factura: se vive infeliz, ansiososos, estresados, dejando de lado grandes aspectos de nuestra vida y centrándonos en exceso en eso que nos han dicho que es lo mejor.

Tanta necesidad de aprobación y reconocimiento por parte de los demás, tanta necesidad y dependencia del "exito" induce a la competitividad con formas, a veces, insanas y poco éticas. Esto es, una necesidad de liderazgo, de control de todo y de todos, cayendo en ocasiones en la manipulación del otro. No hablamos sino de la necesidad de protagonismo, del aplauso social, del ser el más admirado y tenido en cuenta, ..., necesidades, que yo entiendo claramente innecesarias. Y el gran engaño es creer que son convenientes.

No, éstas sólo son inventos de nuestra sociedad pero no se necesitan. Conviene liberarse de ellas porque crean infelicidad y nos desvían de lo que de verdad merece la pena en la vida. Nos hacen sufrir. En definitiva no aportan nada y cuando uno se libera de ellas encuentra la auténtica paz, el auténtico equilibrio y lo que es más importante: se encuentran a sí mismo.

¿Cuáles son las necesidades que podríamos denoninar necesarias?. Psicológicamente hablando, menciono sólo tres:
  • La necesidad  afectiva. El ser humano necesita sentirse amador y amado, amar y ser amado. Sobre todo, amar, lo cuál está en nuestra mano. Porque cuando amo, me amo. Cierto que para aprender a amar conviene haber tenido en la vida por lo menos una experiencia gratuita de amor: "te quiero porque eres tú", no necesito que seas de una forma determinada para amarte. En esto consiste la experiencia gratuita de amor. Pero aún cuando alguién siente que no se le ama siempre tiene la oportunidad de amar él y en esta experiencia de salir de sí mismo hacia el otro encontrará la salvación.
  • La necesidad de ser útil. Todos tenemos esta necesidad y es nuestro deber es experimentar que somos seres con destrezas, habilidades y posibilidades. Descubrir que somos seres capaces, contribuye a tener una buena autoestima,
  • La necesidad de sentido. A esta necesidad no se le da demasiada importancia. Sin embargo, la tiene y mucho. Para sostener una vida, con todas las vicisitudes que a menudo nos presenta, es necesario tener y hallar el sentido. Incluso el sufrimiento tiene que tener un sentido para que no nos destroce. Un proyecto vital carente de sentido no es proyecto, es una vida automática y vegetativa. Lo que nos mueve y sostiene es el sentido que le damos a la vida.
Cuando nos preguntamos por la felicidad personal lo primero que tenemos que tener claro es el sentimiento de qué es lo que merece la pena: la vida merece la pena, es decir que la vida tiene sentido. Pero la vida no tiene sentido si no se lo damos y no nos molestamos en encontrarlo.

Si somos capaces de encontrar este sentido a la vida y de seguir el aire del viento estaremos encontrando el norte que conduce a una vida más plena y profunda.

Aprendamos por tanto a eliminar necesidades innecesarias y a cultivar las importantes. La liberación será nuestra compañera de viaje y la realización personal será una realidad.

domingo, 9 de junio de 2013

Cuando la enfermedad llama a la puerta

Find a cure before i grow boobs.

Mi muy querida B. Esta pequeña reflexión va dedicada a tí. Espero transmitirte lo que de verdad siento, pienso y deseo. Hay vivencias, experiencias, sentimientos que son muy díficiles de expresar con palabras. Además la palabra escrita difiere mucho de la verbal.

Quisiera que mis palabras fueran fuerza, aliento y vida. Quisiera que sonaran en tí con alegría, ilusión y entusiasmo porque todo lo que te voy  a decir es verdad. Responde a lo que en lo más profundo de mí siento y pienso.

Un día llegaste a mi vida, y entraste por la puerta grande. Como se debe entrar . Ya entonces te califiqué no con un 10 sino con un 11. Es la mujer 11 dije, así eres mi querida B. Los rasgos que más te definen en personalidad son: mujer sencilla, culta, inteligente, libre, responsable y trabajadora. Con la experiencia de vida suficiente como para ser ella misma, sin necesidad de salvar ninguna imagen. Una mujer fuerte, luchadora, positiva. Que evidentemente tiene sus manías, sólo faltaba! - tener pequeñas manías es un derecho.

Tú te las permites con la consciencia del que ha conseguido entender que la vida no está hecha para depender de dimes y diretes y, lo que es más importante, quien ha descubierto que lo esencial es lo único que merece la pena. Tú mi querida B no te pierdes en lo accidental, lo dejas pasar sin más.

Tu vida cursaba y fluía con consciencia serena, siempre mirando hacia adelante. Y, como a veces ocurre en la vida, sin que uno lo espere y  sin que lo note, la enfermedad llama a tu puerta y resulta que ésta también entra por la puerta grande. ¿Y, sabes por qué?, porque tú la has dejado entrar. No has huido, ni te has desmoronado, sino que has dicho: adelante, yo soy valiente y ya que has entrado te acepto y lucharé contigo y haremos que te conviertas en salud.

Estás acabando las sesiones de quimio, ya has pasado una batalla y la has vencido con creces.

Te doy las gracias porque estar contigo y acompañarte en todo este proceso doloroso es un enriquecimiento para mí. Tu talante, tu fuerza, tu positividad es un ejemplo para mí y creo que para todos los que te conocen.

Mi querida B, cuando la vida nos pone en situaciones límites es cuando tenemos la oportunidad de parar, porque estas situaciones nos mueven de arriba abajo. Nos mueven por dentro. Toda la vida se presenta en nuestra mente. Lo puramente existencial se hace manifiesto: lo pequeños y frágiles que somos, lo limitada que es la vida, las contradicciones que tiene y tenemos, lo bueno y lo menos bueno vivido. Es inevitable preguntarse sobre el sentido de la misma, así como es inevitable leer la propia historia.

Pero qué verdad es que toda situación límite nos despierta lo mejor de nosotros mismo. En definitiva, si se sabe enfocar -y tú lo haces- descubres que son nuevas experiencias que también nos enriquecen y nos brindan aspectos que de otra manera no viviríamos. Hay una parte muy positiva en la enfermedad y sé que tú la ves. Te das cuenta que en verdad no estamos solos y valoramos mucho más esa fuerza que nos dan los que nos rodean. Tomamos conciencia más que nunca de que si existe un yo es porque hay un tú.

Cada pequeño gesto, afecto, detalle, palabra, ..., es sanadora; porque aporta la luz, la compañía y el amor que necesitamos para vivir la lucha. Lo pequeño es lo grande. Siempre lo supimos, ahora se degusta más conscientemente.

Querida B. Tú estás muy reconciliada con la impotencia, por eso puedes soñar y esperar lo que quieras. Posees el equilibrio del reconciliado con la limitación. La aceptación siempre es el gran milagro de la vida. Ahí te hayas tú. Y por eso eres feliz en el sufrimiento y en el dolor. Sí, mi querida B, estás viviendo el amor en su máximo esplendor. Esto te permite gozar y disfrutar de cada instante sabiamente.

Quiero que seas consciente y te gratifiques de algo muy importante que observo en tí: la capacidad que tienes de afrontar la enfermedad creativa y creadoramente.

Lo siento mi querida B. No puedo acabar este escrito sin llamarte por tu nombre. Eres mi hija putativa, mi querida  Blanqui. Te quiero tanto, os quiero tanto, que el esfuerzo se convierte en amor y al final ya no exite el esfuerzo, sino sólo el amor.

Pronto tenemos la última sesión de quimio. Ahí estaremos, hablaremos, reiremos y torearemos con buena cintura los efectos demoledores del veneno sanador.

Hasta pronto mi querida Blanqui.

Zorionak.


viernes, 24 de mayo de 2013

Un día descubrí...(II)

Bariloche, 2006
Procedo de un ambiente familiar muy humilde, muy obrero. En casa "no faltaba". Aunque no había abundancia, teníamos las necesidades básicas cubiertas y todo se iba desarrollando con esfuerzo, renuncia y superación. Pero aunque materialmente estuviéramos escasos, afectivamente estábamos muy cubiertos.

Soy la pequeña de tres, la única niña. Mi madre ha tenído siempre lo que yo califico de: "sabiduría del pobre". En el ambiente familiar me he sentido como la "princesa de los cuentos de hadas". Para mis hermanos yo era su princesa, su nena... su Amor . Eso es lo que he mamado: mucho amor.

Esto me ayudó a descubrir que la vida está hecha para ser vivida. Y, vivida en plenitud. Somos responsables y primeros agentes en desarrollar esta tarea. Descubrí, entonces, que no es sano renunciar a nuestra raíz. Por buena o mala que sea es "nuestra". Tener sentido de pertenencia evita que vivamos errantes y bohemios.

Que el éxito de ser y existir consiste en no dejar que la frustracción o el desgarro afectivo nos robe nuestra esencia, nuestra alegría, nuestro deseo de ser y vivir. El realismo de la vida no consiste en estar de vuelta de todo sino en afirmarnos como personas.

Descubrí que la generosidad siempre tiene "premio".

Que tenemos que vivir todos. Y cuando digo todos, somos todos. El derecho a la vida... ¿por qué nos lo saltamos tan "a la torera"?, ¿quién dice que para que unos coman otros tienen que pasar hambre?. Eso es un interés muy enfermizo, muy egocéntrico y muy alienante. Sin embargo, más de uno lo consiente y lo defiende. 

Confirmé que los grandes cambios en la historia de la humanidad siempre los han realizaron personas nobles, buenas. De gran capacidad de amar. ¿Eran inteligentes?. Seguramente sí, pero pusieron la inteligencia a disposición del corazón. Recordemos que las bombas no las hacen precisamente personas con bajo coeficiente intelectual. Pero sí con baja, muy baja capacidad de amar. Mejor dicho ninguna.

Que la esperanza nos pertenece. Es algo intrínsico a la persona. Y que esperar contra toda esperanza saca lo mejor de nosotros mismos. Nos pone en contacto con aspectos o dimensiones que jamás creímos tener. Porque si algo es  la esperanza es "ese sueño que no despierta".

Y descubrí... que es mejor amar que ser amado, que la verdad está ahí y que nuestra misión es aproximarnos a ella. Porque estar cerca de ella salva. Que lo malo no es caer, sino creer que no se puede levantar. Aprender a hacer, de la caída vuelo, es importante. Que en la vida hay que tocar fondo porque así despertamos a  lo que realmente tiene sentido. Porque vivir sin sentido es no vivir.



domingo, 5 de mayo de 2013

Un día descubrí...

Ambasaguas / primavera del 2011
Es una realidad que desde muy temprana edad empecé a detectar aspectos de la vida y de todo lo que compone la existencia humana que han marcado mi propia vida y la han configurado de una manera particular. Cuando había funerales, me gustaba ir pronto para observar a la gente y ver a los familiares en su dolor y manifestación del mismo. Hablo de cuando tenía 15 años. Ya entonces comprendí que muchas veces aquellas manifestaciones de dolor eran mentira, y algunas estaban cargadas de culpabilidades que podían haberse evitado. Ya entonces comprendí que había que intentar vivir de otra manera, que el ser humano desperdiciaba mucha vida y después, cuando ya no había remedio, las personas se lamentaban y lloraban sintiéndose culpables de lo que podían haber hecho y no hicieron, de lo que pudieron haber amado y no amaron.

Este es un pequeño ejemplo real de cómo ha sido el curso de mi vida. Inquieta por el saber y el conocimiento, activa, reflexiva e introspectiva. Curiosa intelectualmente. Pocos grupos sociales me quedan por conocer. Creo que me he aproximado a todos o casi todos. No me ha bastado con leer y estudiar - algo que me ha gustado mucho -, he necesitado bajar a la experiencia, a lo concreto. Si quería saber sobre una cultura o grupo social no me bastaba con con leer sobre ello. Tenía que vivir la experiencia.

Es así como he ido llegando a los siguientes descubrimientos (un día descubrí...):

Que ese proceso maravilloso por el cual llegamos a ser individuos, todo lo que supone la individuación es algo apasionante porque se trata de llegar a ser persona a través de todo un mundo de relaciones que a su vez se traducen en experiencia propia. Por eso la historia personal es muy importante. No hay que borrar el pasado. El pasado es historia propia. Se trata más bien de integrar el pasado para poder fluir al presente y proyectar futuro. Mirar al pasado conscientes de que es vida propia, es conveniente y sanador.

Que es difícil aprender amar si no se ha tenido una experiencia gratuita e incondicionada de amor.

Que la verdadera autoestima no reside en nuestras aptitudes. Las aptitudes son componentes que caracterizan aspectos de la personalidad. Pero la persona es mucho más que un conjunto de cualidades o capacidades.

Que vivir es más sencillo de lo que creemos. Es la mente y las trampas de la misma lo que hace complicada la vida. La vida tiene sus más y sus menos, pero todo es más sencillo de lo que creemos o nos parece.

Que la mayoría de eso que llamamos trastorno psíquico está originado por el dolor afectivo. El mundo afectivo junto a la inteligencia es lo que más define al hombre.

Que el equilibrio personal nace de la congruencia entre pensamiento, sentimiento y acto. Es decir, de la unidad de las tres.

Que lo sexual tiene su lugar e importancia, pero no es el absoluto. Es más importante para la vida de la persona saber que ama y es amado que un coito, un orgasmo.

Que la persona que siente vergüenza de sí mismo nunca podrá hablar de la "gloria de Dios".

Que la aceptación y la comprensión son elementos imprescindibles para el equilibrio y la felicidad.

Y un día descubrí:

Que el peor de los ateísmos no es el religioso, sino el existencial. El ateísmo del que desespera en  lo más inmediato a sí mismo, del que sospecha de lo que siente, del que no sabe hacia donde dirigir su vida después de haber creído estar en posesión de todo, del que alimentó su espíritu en el mero éxito y en las compensaciones de su cuerpo joven y sano, del que construyó su vida sobre los fundamentos de su inteligencia y su valía, fuera del agradecimiento y humildad, del que bebe en la vida sin saber que el agua cae del cielo, del que disfruta inconsciente de que su disfrute es universalizable, del que ha configurado su vida desde la habladuría sin haberse encontrado con las cosas de las que hablaba, del que nunca fue dueño de sí,... ni supo que era alguien. Si, definitivamente lo mio es la persona, la psicología que me permite acceder a la humanidad de mujeres y hombres. La psicología me ayuda a entrar en algo que me sobrecoge, en la vida que se escapa a todo marco y que renace más allá de toda enfermedad.

lunes, 11 de marzo de 2013

Vivir una vejez plena

"Pliegues" / Laurentina, 1984
El otro día una de mis alumnas de la facultad me comentó que su hermana (Trabajadora Social) leía mi blog y que imprimía el escrito para llevárselo a su grupo de personas mayores y tratarlo con ellos. La verdad es que me dio una bonita alegría y desde estas nuevas líneas les doy las gracias.

Una de mis actividades profesionales consiste precisamente en atender a personas mayores con problemas neurológicos. Desarrollo con ellos un programa personalizado de estimulación psiconeurológica.

La experiencia es preciosa. Mi grupo de personas mayores, todos con importantes limitaciones físicas y mentales, evolucionan y progresan; y, lo que es más: son felices, interactúan, responden y cada día se sienten más plenos.

No es fácil encontrar sentido a una etapa de la vida donde el deterioro y la enfermedad se manifiestan de forma determinante. Pero tan cierto es que de la limitación se puede hacer nueva posibilidad creadora de vida. Yo les insisto mucho que estar limitado no es estar acabado. Y que la vida tiene que ser vivida hasta el final. Pero vivir es eso: "vivir", no vegetar. Vivir plenamente significa tener una actitud abierta, positiva, agradecida, receptiva, creadora, etc..

La vejez siempre se ha definido como esa etapa de la vida donde se dan una serie de cambios físicos y psíquicos en declive que demandan respuestas adaptativas. Pero la tercera edad no sólo consiste en adaptarse a las deficiencias de la misma sino que además es saber descubrir y sobre todo saber gestionar los hallazgos de ésta etapa de forma creadora, lo nuevo que esta etapa presenta.

Dejemos entonces de tener miedo a envejecer. Pasemos a afrontar la vida en todas sus etapas con actitud plena, agradecida, con la esperanza del que ha vivido mucho y por tanto ha sabido encontrar la sabiduría  que está siempre por encima del conocimiento.

Para vivir con plenitud esta etapa hay que romper espejos y dejar de añorar la persona que un día fui  Y pasar a ser hoy, el que soy, el que se es. Entonces, es cuando lo "nuevo" aparece. ¿Sabe acaso alguien dónde pueden estar las experiencias más importantes de su vida?. ¿Por qué no en la enfermedad, en la limitación, en el dolor, en la decadencia, en el final de la vida?.

Lo que si puedo asegurar por mi experiencia es que la persona mantiene siempre algo de su identidad y su esencia en situaciones importantes de deterioro. Aún en las demencias siempre hay partes del yo que se mantienen vivas. Y esto es apasionante. Hace pensar mucho en el misterio maravilloso que somos.

Dedico este sencillo escrito a  las personas que he mencionado al  comienzo de escrito y les animo a seguir manteniendo una vida plena. Gracias por ello.